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  • Mediación.

  • Divorcio y separaciones de mutuo acuerdo y contencioso.

  • Liquidación del régimen económico matrimonial.

  • División del proindiviso ante los tribunales ordinarios.

  • Modificación de Medidas Definitivas.

  • Ejecución de Sentencias y Autos de Medidas Provisionales.

  • Filiación, adopción, patria potestad.

  • Modificación de la capacidad judicial.

  • Procedimientos sobre relaciones paternofiliales, guarda y custodia, alimentos y medidas relativas a menores.

  • Procedimientos relativos a menores instados por abuelos o parientes.

  • Maternidad subrogada.

  • Derecho de sucesiones. 

  • Expedientes de jurisdicción voluntaria del artículo 156 del Código Civil (vacunación, cambio de colegio y residencia …).

  • Medidas urgentes de protección de menores del artículo 158 del Código Civil.

  • Cualquier otra materia de derecho de familia.

Los padres nos divorciamos pero somos familia

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El derecho de familia es una de las ramas más importantes del derecho ya que la infancia de un menor conforma su personalidad y su futura felicidad. Esta rama del derecho si bien parece una materia sencilla requiere de gran especialización, siendo necesaria una gran sensibilidad, experiencia y una formación permanente.

 

En un divorcio con hijos el matrimonio se rompe pero la familia permanece unida. Los progenitores deben intentar dejar de lado sus diferencias personales y el rencor, para centrarse exclusivamente en la necesidad de amor de sus hijos.

 

Para evitar trastornos emocionales en los menores, los padres deben fomentar el perdón y agradecer el tiempo compartido con el otro miembro de la pareja, aunque la relación haya concluido. Haciéndonos responsables tanto de los motivos de la ruptura como de los traumas de nuestra niñez (desplazados a la relación), así como de nuestras propias limitaciones para el sano cuidado de los menores, será más fácil un proceso de separación.

 

Como el bufete vela por el interés superior del menor por encima de todo, tratamos de instaurar un clima cordial entre los padres en el proceso de negociación para evitar que los niños pierdan tanto el referente paterno como el materno, tan importante para el desarrollo armónico de cualquier menor. Los abogados matrimonialistas tenemos la obligación moral de mediar y de intentar evitar la vía contenciosa, con el fin de soslayar mayores conflictos.

 

Asimismo, nuestro despacho colabora también con numerosos profesionales de prestigio, especialmente con psicólogos, que coadyuvan con nosotros para que nuestros clientes se fortalezcan tras un divorcio, creciendo así como padres y como personas.